miércoles, 15 de septiembre de 2010

¡Pepé Levalián al ataque!

Amigos, amigas y otras opciones: Ya se pueden encontrar en las librerías de España las dos primeras novelas de mi serie "Pepé Levalián", dedicada a los pibes. Ilustra Raúl Sagospe y edita Anaya, con tanto cuidado que parecen mimos. ¿El precio? Baratito, baratito, como para tiempos de crisis y ceder a la tentación de llevarse los dos libros: "El ladrón de paraguas" y "Bandidos y Dragones".
Cuelgo las portadas y el blog de Anaya infantil y juvenil donde pueden leer, desde la comodidad de sus mansiones ibéricas o transoceánicas las primeras 20 páginas de las dos novelas.
Lo confieso: estoy más contento que chico con zapatos nuevos.

lunes, 30 de agosto de 2010

ROCÍO PARA PAULA

Anne Marie Vallat, mi agente literiaria, ha sido abuela por primera vez esta mañana. La culpa la tiene Paula, su nieta, que en estas cosas entre nietos y abuelos los padres son una circunstancia. Como contribución a su incipiente cultura de abuela, esta canción de cuna de Gabriela Mistral, flor de la literatura de Chile.

ROCÍO
Ésta era una rosa
que abajó el rocío:
éste era mi pecho
con el hijo mío.

Junta sus hojitas
para sostenerlo
y esquiva los vientos
por no desprenderlo.

Porque él ha bajado
desde el cielo inmenso
será que ella tiene
su aliento suspenso.

De dicha se queda
callada, callada:
no hay rosa entre rosas
tan maravillada.

Ésta era una rosa
que abajó el rocío:
éste era mi pecho
con el hijo mío.

sábado, 7 de agosto de 2010

Novelas, sociedad y algo más

Seguramente "Crímenes y sus autores intelectuales" es un libro difícil de conseguir en Latinoamérica, pero vale la pena hacer un esfuerzo y pedirlo a algún amigo o pariente que esté en Europa. Un trabajo paciente que tomó varios años a su autora, Doris Wieser.
Esta compilación de entrevistas facilita por primera vez una indagación comparativa de la poética y las obras de escritores contemporáneos de América Latina y África lusófona, que escriben mayoritaria o parcialmente novela policial: Roberto Ampuero, Raúl Argemí, Alonso Cueto, Pablo De Santis, Luiz Alfredo Garcia-Roza, Guillermo Martínez, Élmer Mendoza, Leonardo Padura, Pepetela y Santiago Roncagliolo.
Todas las entrevistas se guían por la misma línea de investigación. Una parte de las preguntas indaga la concepción del género policial de los autores, sus modelos literarios así como las ventajas e inconvenientes de escribir dentro de este género.
Otra parte cuestiona el nexo de la novela negra con el respectivo contexto sociopolítico, la (des)confianza de la gente en la policía y otras instituciones estatales, y también las consecuencias de dictaduras militares, conflictos armados y delincuencia organizada para la sociedad.
Finalmente, algunas preguntas se concentran en aspectos estéticos de las diferentes novelas, las características de los protagonistas y la inscripción de la trama en un determinado contexto.
Lo curioso de este libro es que fue editado en los idiomas originales de los autores. Es decir que las entrevistas de africanos lusófonos están en portugués, el resto en argentino, peruano, cubano, etc.


Sobre la autora:
Doris Wieser estudió Letras hispánicas, lusófonas y alemanas en Heidelberg, São Paulo y Ciudad de México. Después de terminar el Magister trabajó en la editorial Klett en Stuttgart como editora. Desde octubre de 2008 es profesora asistente en la Universidad de Göttingen. Se dedica además a la crítica literaria en varias revistas electrónicas.
Erscheinungsjahr: 2010
Einbandart: Hardcover
Sprache: Spanisch
Format: 14,7 x 21
Umfang: 238 Seiten
Editado por Martin Meidenbauer/ Verlagsbuchhandlung GmbH & Co. KG. Munich, Alemania.

viernes, 30 de julio de 2010

Banderas de papel higiénico


Y bien… en Cataluña se prohibirá el toreo a partir del 2012. Para una buena parte de España se ha convertido en otra ofensa imperdonable de esos descastados catalanes que no tienen otra cosa que hacer que romper las bolas.
Supongo que es el precio que hay que pagar por ser vanguardia.
Lo que me llama la atención es que tipo de argumentos se contraponen. Tal parece que el problema es si prohibir no significa un recorte de las libertades individuales. En ese sentido el líder del PP ha dicho que está en contra de la medida porque “no se puede prohibir a nadie ir a los toros, como tampoco se puede obligar a nadie a que vaya a los toros”.
Sé que el oficio del político es hacer el imbécil cuando le conviene. Sólo que, a veces, eso también significa tomar por imbécil al que escucha.
Acá no se trata de prohibir o estimular la ida a los toros, sino de replantearse por qué están prohibidas las peleas de perros o las riñas de gallos. Porque se considera indecente hacer diversión de dos animales que se destrozan. ¿Es menos bestia torturar a un toro porque no se enfrenta a otro toro, o a un tigre, como en el imperio romano, sino a un hombre?
Podrán decirme que el boxeo, pero en el boxeo, más allá de los condicionantes sociales, cada hombre sube a matarse porque quiere, aun pudiendo elegir. Los toros no eligen. Como tampoco eligen la selección genética que los ha hecho bajitos, débiles y medio boludos, para que no jodan al torero.
Espero la reacción de los tradicionalistas. Supongo que, para llevar las cosas al lugar donde quieren que estén, pueden reimplantar el cadalso como divertimento popular, la quema de brujas, tan tradicional, o las torturas de la inquisición pasadas por la tele.
No me jodan con argumentos como la tradición. La tradición vale menos que una bandera de papel higiénico.

lunes, 12 de julio de 2010

Romance con la pelota


Hasta anoche, cuando el gol de Iniesta colocó a España entre los mejores del fútbol mundial, los españoles no sabían lo que es sufrir. Se jodieron, pero todavía no lo saben.
No hablo de envidia.
Cuando los españoles jugaban un fútbol de picapiedras, y no apostaban un céntimo por llegar hasta el fin de un mundial, se habían apoltronado en la resignación y no les dolía que los mandaran a casa temprano.
(Digo picapiedras porque recuerdo, desde siempre, un seleccionado que apostaba a la fuerza y trataba a la pelota como si fuera la cabra que hay que tirar del campanario, jaleado por una turba de periodistas, deportivos, claro, que hablan de la “casta”, de la “sangre española”, y otras boludeces o no tanto propias de un discurso fascista.)
Juro que no hablo de envidia, porque digo hace rato que, de pronto, los españoles han descubierto el fútbol, y desde hace dos años lo juegan como los mejores, tratando con mimo a la pelota, porque es Ella, La pelota, no un cacho de cuero. El Barça no es una casualidad. Y digo el Barça porque una buena parte de sus jugadores son aborígenes, el Madrid es otra cosa; una multinacional.
Ahora, repito, se jodieron, porque se terminó el tiempo de acomodarse a la derrota anticipada. Desde ahora en más, van a querer ganar siempre. Ser campeones siempre, y entonces perder duele, y mucho.
Ahora, cuando para el próximo mundial se consideren entre la media docena de equipos favoritos, van a saber lo que sienten los italianos, los franceses, los argentinos y este seleccionado de un país minúsculo como Uruguay, que viven como un fracaso existencial no ganar la copa, incluso salir segundos, terceros o cuartos.
Bienvenidos al club de los que van a sufrir, amigos españoles. Bienvenidos al romance con la pelota, aunque la llamen balón. El fútbol puede ser, a veces por una mínima fracción de tiempo, un arte. Bienvenidos al arte. Y si hay que meter pierna fuerte, que sea a esos aprendices de fascistas de la casta y la mierda de la sangre, que con la pelota sólo vale el romance.
Amigos, un abrazo con toda la emoción de anoche, cuando se me piantaron un par de lágrimas, y hasta me reconcilié con Casillas al verlo llorar el gol de Iniesta, porque, a veces, la vida es justa, y los carniceros holandeses, virtuosos de la patada voladora, no merecían ganar.
Repito: Hasta anoche, cuando el gol de Iniesta, los españoles no sabían lo que es sufrir. Ahora van a saberlo, pero bien vale la pena. Palabra de argentino.