miércoles, 21 de octubre de 2009

Un hijo del gordo Soriano

Si alguien estaba esperando un heredero de Osvaldo Soriano, ya lo tiene: Carlos Salem. Acabo de terminar su última novela "Pero sigo siendo el rey" y puedo afirmar lo anterior. El tipo delira como en "A sus plantas rendido un león", me enternece como "No habrá más penas ni olvidos" y no quiero seguir con las comparaciones. Creo que hoy -quien sabe mañana lo que le depara el destino- es uno de los escritores argentinos que hay que leer.
Es cierto, don... con ese pañuelo negro de pirata en la cabeza, no se ve muy tanguero, y usted porque no lo conoce de cerca. Empastillado para la ansiedad el tipo no baja de los mil por hora. Eso sí, es más bueno que la leche, que es una mala comparación porque la leche es una porquería, y los pibes se le agarran como si fuera de dulce de batata.

Otro sí: el libro prometido al tiopepa no está en camino por razones como siempre, boludas. Pero, si no va por correo con "Pero sigo siendo el rey", en una de esas los entrega el pirata, en mano.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Qué se consigue de Salem en estas pampas, Raúl?
Guillermo

Sófía dijo...

Hola¡
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Exitos con tu blog.
Un beso
Sofía Castillo

Juez dijo...

Esa tapa me recuerda a don Argemí en calle Paraguay... acribillando al juez Quiroga... duerme tranquilo Argemí?.... no creo que el barba sea fascista, lo que sí se, es que hay una Justicia Divina... ya lo verá usté

Anónimo dijo...

Que lindo recuerdo del verano. Foto identificadora. "donde vayan los iremos a buscar" El mundo es redondo y algún te encontraremos, a vos o a tu familia.